Designio convierte lo que tu equipo decidió en objetivos con dueño, evidencia y ritmo. Contexto, estrategia, procesos, proyectos, riesgos y financiación en un solo sistema, conectados entre sí.
Usuarios ilimitados · Datos alojados en la UE · Sin permanencia
Pensado para organizaciones que rinden cuentas
módulos conectados
metodologías sobre un único motor de cálculo
vista de conjunto de toda la organización
usuarios, sin coste por asiento
trazabilidad: cada objetivo sabe de dónde viene
Fracasa doce meses después, cuando nadie recuerda quién asumió qué.
Se aprueba, se archiva y deja de gobernar nada.
Cada área con su hoja de cálculo y su propia versión de la verdad.
Cuando corregir el rumbo ya no sirve de nada.
PESTEL, grupos de interés, DAFO y CAME, con versiones.
Convierte las acciones del análisis en objetivos con responsable.
Indicadores con evidencia, senda prevista frente a real.
Ritmo fijo, decisiones registradas, riesgos a la vista.
Del análisis de contexto al cuadro de mando, con los datos de una entidad real.
Porque miden sin saber por qué, o gestionan procesos sin saber para qué.
Una debilidad detectada en el DAFO genera una acción, la acción se convierte en objetivo, el objetivo tiene indicadores. Cuando alguien pregunta «¿y esto por qué lo estamos haciendo?», la respuesta está a un clic.
Depende de dónde deberías estar. Designio muestra en cada objetivo el avance real frente a la senda prevista, para que la dirección vea qué va retrasado antes de que sea tarde.
Cada riesgo se vincula a lo que amenaza, con valoración antes y después de controles, histórico y alertas tempranas ligadas a indicadores reales. Lo que un auditor pide, sin montarlo aparte.
Y qué objetivos no tienen ningún proceso ni proyecto detrás. Designio lo detecta solo. Es el diagnóstico por el que se paga una consultoría, incluido de serie.
Convocatorias, solicitudes, presupuesto por partidas y las cuatro alertas que de verdad importan: cierres próximos, subsanaciones, justificaciones a punto de vencer y expedientes sin resolver.
Tres formas de planificar, un único motor de cálculo. Las cifras cuadran siempre.
Plan estratégico, sistema de calidad y cartera de proyectos subvencionados, por fin en el mismo sitio.
Plan estratégico común para varias entidades, con trazabilidad de cada miembro y agregación a la vista.
El plan que entregas sigue vivo cuando el proyecto termina. Ver programa de partners.
Porque el producto funciona cuando todo el mundo reporta, y nadie debería pagar por eso.
La entidad limita quién entra; los primeros que se quedan fuera son quienes alimentan los indicadores; sin datos, el plan vuelve al cajón.
Toda la plantilla dentro, presupuesto cerrado para justificar, y una cifra que no cambia con altas y bajas.
Para hasta 25 personas
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Facturación anual
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Para hasta 100
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Para hasta 300
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Para más de 300 o varias entidades
Hablemos
Propuesta a medida
Usuarios ilimitados
Todos los tramos incluyen los seis módulos. Lo que cambia es el tamaño, no la funcionalidad.
Precio de fundador para las primeras organizaciones, a cambio de compromiso de uso y de poder contaros como caso.
Un reportador que no entra es un indicador que no se actualiza.
Una cifra cerrada se justifica; una variable no.
Renovamos cuando la herramienta vive, no cuando se paga.
Alojamiento en la Unión Europea.
Aislamiento por organización aplicado en la base de datos, no en la pantalla.
Registro de auditoría inalterable de cada cambio.
Contrato de encargado de tratamiento incluido.
Te ayudamos a cargarlo y a ponerlo en marcha en una sesión.
Una herramienta de OKR sirve para fijar objetivos trimestrales y revisarlos con frecuencia; un cuadro de mando sirve para mirar indicadores ya calculados. Un software de planificación estratégica tiene que hacer las dos cosas y una tercera que ninguna de ellas cubre: sostener la cadena que va desde el análisis del entorno hasta la evidencia que justifica cada cifra. En una asociación o una fundación, esa cadena es el trabajo real. Alguien analizó el contexto, alguien decidió unas prioridades, alguien las tradujo en objetivos con responsable, y cada trimestre alguien tiene que aportar el dato y explicarlo. Designio se construye sobre esa secuencia: los análisis de contexto generan acciones, las acciones se convierten en objetivos, los objetivos tienen indicadores con periodos, metas y reportes con narrativa. El resultado no es un panel bonito, sino un sistema en el que cualquier cifra se puede rastrear hasta la decisión que la originó y hasta la persona que la reportó.
Es habitual que el plan estratégico viva en un documento, el mapa de procesos en la carpeta de calidad y los riesgos en una hoja que se revisa antes de la auditoría. Separados, los tres pierden sentido. Un proceso que no sirve a ningún objetivo consume recursos sin justificación; un objetivo sin proceso ni proyecto detrás es una intención; un riesgo que nadie vincula a lo que amenaza no cambia ninguna decisión. Cuando los tres comparten sistema, aparecen preguntas que antes no se podían formular: qué objetivos están amenazados por este riesgo, qué procesos sostienen este eje, qué indicador puede avisar antes de que un riesgo se materialice. Designio mantiene el modelo unificado y calcula la consecución con un único motor, de modo que las cifras del cuadro de mando, de la ficha de proceso y del informe de dirección coinciden siempre.
En el tercer sector el proyecto subvencionado es la unidad de trabajo real: tiene financiador, presupuesto, ventana de ejecución y obligación de justificar. Designio modela cada proyecto con su marco lógico —objetivo general, objetivos específicos, resultados y actividades— usando la misma estructura de objetivos e indicadores del resto del sistema, de forma que el avance del proyecto suma al plan cuando corresponde. El cronograma se define en meses relativos a la ejecución, así que una prórroga no obliga a rehacerlo. Alrededor del proyecto está el módulo de financiación: convocatorias con sus fechas, solicitudes con su estado y su historial, documentación exigida, presupuesto por partidas y alertas de cierre, subsanación, justificación y expedientes sin resolver. La consecuencia práctica es que ninguna fecha crítica depende de que alguien la recuerde.
Una entidad que recibe fondos públicos o que mantiene un sistema de calidad no necesita solo medir: necesita demostrar. Eso se traduce en cuatro exigencias concretas. Trazabilidad, para explicar por qué existe cada objetivo y de qué análisis procede. Evidencias, porque un indicador sin fuente de verificación no sostiene una auditoría. Registro de auditoría, que recoja cada cambio en objetivos, indicadores, reportes, riesgos y expedientes sin que nadie pueda alterarlo después. Y aislamiento de datos aplicado en la base de datos, no en la interfaz, de manera que ninguna consulta pueda devolver información de otra organización. Designio incorpora las cuatro de serie, con alojamiento en la Unión Europea, cuatro roles con ámbito por unidad y contrato de encargado de tratamiento.